miércoles, 6 de diciembre de 2017



Producción de textos de la práctica profesional docente
Resumen:
El presente artículo da cuenta de un análisis de una práctica profesional docente dentro del proceso de la producción de textos, apoyándose en el modelo cognitivo planteado por Flower y Hayes, el cual con base en procesos y subprocesos un escritor puede llegar a obtener un buen texto.
Palabras clave: producir textos, planificación, generación de ideas, redacción, revisión, publicación. 
El saber escribir tiene un valor incalculable en el ámbito académico, laboral y social. Gracias a esta habilidad podemos comunicar y dejar constancia de nuestras ideas y sentimientos, tanto para nuestros lectores como para nosotros mismos, ya que nos permite clarificar nuestros pensamientos y construir a partir de ellos.
Dentro de la escuela, en aulas, en pasillos, en jardines, se puede apreciar las diferentes maneras en que los alumnos se comunican, reciben y transmiten información, se apoyan del lenguaje oral y escrito que constituyen las prácticas sociales del lenguaje, que son pautas o modos de interacción que dan sentido y contexto a la producción e interpretación de los textos orales y escritos, que comprenden diferentes modos de leer, interpretar, estudiar y compartir los textos, de aproximarse a su escritura y de participar en los intercambios orales y analizarlos.
El proceso de escritura consiste en una serie de pasos que normalmente se siguen para escribir, ya sea un ensayo, un cuento, un poema, una carta, un aviso publicitario; al utilizarlo se mejora el producto final.
Según la concepción cognoscitiva Flower y Hayes (1981):
Escribir es un proceso que requiere la participación activa del escritor quien debe aplicar operaciones mentales muy complejas: planificar, redactar y revisar. Cada una de estas operaciones requiere que el que escribe tenga en cuenta diversos niveles textuales que involucran varios aspectos: propósito del escrito, posible lector, plan de acción de la tarea de escritura, contenido, características del tipo de texto, léxico adecuado, morfosintaxis normativa, cohesión, ortografía, etc.”
La escritura es entendida como producción de textos de diversos tipos y con variados fines, un proceso complejo de alto compromiso cognitivo, que necesita destinarle suficiente tiempo en el aula para atender a las diferentes fases por las que pasa la elaboración de un texto.
La producción de textos escritos es un fenómeno complejo, a diferencia del lenguaje oral, la escritura requiere instrucción intencionada para que sea efectivamente adquirida y para que sirva a la realización de diversos propósitos sociales. Esto se explica por el hecho de que la escritura es una tecnología, es decir, un conjunto de conocimientos y habilidades elaborados para manejar algunos problemas de orden práctico. En efecto, la escritura es un artefacto cultural cuyo dominio requiere de esfuerzo consciente y práctica constante (Cassany, 1999), que cumple, en gran medida, la unción de constituirse como un sistema de memoria externa que, a su vez, impacta en el desarrollo de la cognición humana (Pozo, 2001).
Tener una buena expresión escrita implica la coordinación de conocimientos y habilidades muy complejos, hecho que tradicionalmente ha impuesto un reto enorme en su enseñanza y ha derivado, con demasiada frecuencia, en la fragmentación del proceso de escritura. Por un lado, se enseña la gramática y por otro las convenciones de la lengua y, desafortunadamente, se tiende a dejar de lado las habilidades más complejas, las que tienen mayor peso en la redacción, es decir: comprender el contexto para identificar a quién se escribe, por qué se le escribe y determinar cuál es el papel del escritor.
Las recientes prácticas profesionales de docencia realizadas en la escuela primaria “Dr. Gustavo Baz Prada” dentro del grupo de quinto grado grupo “A”, después de haber realizado un diagnóstico el cual me arrojó el siguiente resultado la dificultad que presentan los alumnos al momento de producir un texto. Para atender dicha problemática identificada anteriormente se trabajó con la elaboración de un boletín informativo en base al modelo cognitivo de Flower y Hayes.
Pero como bien se sabe existe una clasificación de los distintos tipos de textos que se puede generar, como bien lo dice Bernárdez (1987):
“Es obvio que no existe una única tipología, sistemática, y explicita; por el contrario, en los distintos trabajos referidos al tema podemos encontrar una diversidad de clasificaciones que toman en cuenta diferentes criterios: funciones del lenguaje, intencionalidad del emisor, prosa de base, rasgos lingüísticos o estructurales, efectos pragmáticos, variedades del lenguaje, recursos estilísticos y retóricos, etcétera.”
Para dejar en claro la diferencia entre los textos que se producen se hizo una comparación entre el texto que se obtuvo como producto de la jornada laboral pasada, el cual fue un anuncio publicitario con el producto de esta jornada, llegando a la conclusión que son diferentes textos, así como serán diferentes los objetivos que perseguirá cada uno de ellos.
Dentro de la propuesta de trabajar mediante este modelo cognitivo la escritura se consideró como un proceso social y cultural, a la vez que creativo, estratégico y autorregulado en donde el papel que el docente en formación desempeño fue fundamental para fortalecer el aprendizaje de los alumnos. Sin embargo, diversas evaluaciones señalan que frecuentemente las prácticas de escritura dentro del aula están fragmentadas y suelen dar prioridad a los aspectos mecánicos, dejando de lado la importancia del para qué, para quién y por qué se escribe (situación comunicativa).
Según Olson (citado en Defior, 1996), la escritura cumple tres funciones básicas: comunicativa, representativa y educativa. La función comunicativa permite a las personas interactuar y conocer sus ideas, aun cuando hayan pasado varias horas, meses o tal vez siglos desde que las plasmaron en papel. En otras palabras, el lenguaje escrito permite trascender las barreras espaciotemporales. En esta propuesta se destaca la función comunicativa al sugerir que los alumnos elaboren un boletín informativo que les permita dar información a diversos integrantes de su comunidad.
Antes de comenzar con la elaboración del texto se consideró abarcar sobre un tema del cual conocieran y que se presentará dentro de la comunidad en que se desenvuelve, la temática que el grupo decidió abracar era en relación al Agua, a partir de ella los alumnos identificaron ciertas problemáticas que se presentaban con cierto líquido vital.
En primera instancia, de acuerdo con el modelo cognitivo se incluyó el problema retorico, el cual es todo aquello que condiciona la tarea escritural: por qué vamos a escribir determinado texto, a quién estará dirigido (es decir, quienes los leerán; esto tiene en cuenta también nuestro rol, y el rol del receptor del mismo), a través de que canal se difundirá, cuál es el tiempo de entrega que tenemos (es decir, qué tiempo tenemos para redactar el texto), el tema y el registro que se deberá utilizar para la redacción.
La escritura no puede realizarse sin contemplar que uno de los motores que incitan al escritor a producir un texto, en este caso los alumnos, es qué tan motivados están para escribir. En este sentido, es importante considerar qué tanto interés tienen en hacerlo, así como cuáles son las emociones que sienten cuando abordan la tarea que ellos eligieron o que se les encomendó.
Al momento de decidir la temática que abordaría el boletín informativo se les hizo la siguiente interrogante, ¿qué saben acerca del agua?, como respuesta se obtuvo gran información debido a que los niños realizaron el proceso de memoria a largo plazo que se maneja dentro del modelo cognitivo.
Flower y Hayes nos menciona que este subproceso de memoria a largo plazo responde a lo siguiente:
Incluye todos los conocimientos que hemos ido adquiriendo a lo largo de la vida. Cuando oímos una palabra, está actúa a modo de contraseña y abre el camino a nuestra memoria a largo plazo hacia todo el mundo de palabras o contenidos relacionados con esta. Cuando se nos provee el tema acerca del cual debemos escribir, en nuestra mente se producen relaciones con todo aquello que sabemos de este; no obstante, muchas veces esta información es insuficiente.
Posteriormente a ello se continuo con la etapa de la planificación donde Flower y Hayes (1980) nos menciona que “es todo aquello que hacemos en el momento previo a ponernos a redactar”, y es aquí en donde se presenta el subproceso de generación de ideas que es aquello que se nos ocurre que debemos textualizar, en esta parte los alumnos plantearon todo aquello que deseaban colocar en el contenido del texto, por ejemplo, qué es el agua, contamin-ación del agua, cuidados que se le debe dar al líquido vital, importancia del líquido en la vida, etcétera.
Después de la generación de ideas con la ayuda de un esquema los alumnos dieron paso al subproceso de ordenar ideas, como bien se sabe toda escritura necesita una jerarquización, es decir, una separación de las ideas en nucleares y periféricas, para que el texto sea entendible y este bien redactado.
Al ver que la información que los alumnos recolectaban en la generación de ideas, se optó por el acudir al servicio de internet en el cual se puede obtener mucha más información, para después comenzar con la discriminación de la información.
Después de ello se comenzó con la etapa de redacción, es decir, llevar todo lo anterior al papel. Es la escritura propiamente dicha. Para por último continuar con la etapa de la revisión, la cual es uno de los subprocesos más importantes y, a su vez, uno de los menos utilizados (erróneamente) por los escritores inexpertos. En este subproceso se repiensan las ideas y su jerarquización, se relee lo escrito, se reordena antes de escribir, se revisa para cerciorarse de que todo lo planteado esté bien redactado.
Por último, se consideró el publicar los textos con el objetivo de contribuir a la construcción colectiva del conocimiento, debido a que cuando se publica un artículo se hace un aporte a la generación del conocimiento. Se contribuye a que los lectores avancen en un campo especifico. Además de fomentar la educación continua ya que cuando se escribe un artículo se adquieren y actualizan nuevos conocimientos producto de la revisión del arte, contribuyendo a la formación propia y de los lectores. Por lo tanto, la publicación es una herramienta que facilita la continuidad en los procesos de educación.

Referencias
Cassany, D. (1999). Construir la escritura. Barcelona: Paidós.
Defior, S. (1996), Las dificultades de aprendizaje: un enfoque cognoscitivo, Málaga: Aljibe.
Pozo, J. I. (2001). Humana mente. El mundo, la conciencia y la carne. Madrid. Ediciones Morata.
Hayes J.R. y Flower L.S. (1980). Escritura de proceso cognitivo: un enfoque interdisciplinario. Pp 3-30 Hillsdale. N.J.6

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