Producción
de textos de la práctica profesional docente
Resumen:
El presente
artículo da cuenta de un análisis de una práctica profesional docente dentro
del proceso de la producción de textos, apoyándose en el modelo cognitivo
planteado por Flower y Hayes, el cual con base en procesos y subprocesos un
escritor puede llegar a obtener un buen texto.
Palabras
clave: producir textos, planificación, generación de ideas, redacción,
revisión, publicación.
El saber
escribir tiene un valor incalculable en el ámbito académico, laboral y social.
Gracias a esta habilidad podemos comunicar y dejar constancia de nuestras ideas
y sentimientos, tanto para nuestros lectores como para nosotros mismos, ya que
nos permite clarificar nuestros pensamientos y construir a partir de ellos.
Dentro de la
escuela, en aulas, en pasillos, en jardines, se puede apreciar las diferentes
maneras en que los alumnos se comunican, reciben y transmiten información, se
apoyan del lenguaje oral y escrito que constituyen las prácticas sociales del
lenguaje, que son pautas o modos de interacción que dan sentido y contexto a la
producción e interpretación de los textos orales y escritos, que comprenden
diferentes modos de leer, interpretar, estudiar y compartir los textos, de
aproximarse a su escritura y de participar en los intercambios orales y
analizarlos.
El
proceso de escritura consiste en una serie de pasos que normalmente se siguen
para escribir, ya sea un ensayo, un cuento, un poema, una carta, un aviso
publicitario; al utilizarlo se mejora el producto final.
Según la
concepción cognoscitiva Flower y Hayes (1981):
“Escribir
es un proceso que requiere la participación activa del escritor quien debe
aplicar operaciones mentales muy complejas: planificar, redactar y revisar.
Cada una de estas operaciones requiere que el que escribe tenga en cuenta
diversos niveles textuales que involucran varios aspectos: propósito del
escrito, posible lector, plan de acción de la tarea de escritura, contenido,
características del tipo de texto, léxico adecuado, morfosintaxis normativa,
cohesión, ortografía, etc.”
La escritura
es entendida como producción de textos de diversos tipos y con variados fines,
un proceso complejo de alto compromiso cognitivo, que necesita destinarle
suficiente tiempo en el aula para atender a las diferentes fases por las que
pasa la elaboración de un texto.
La
producción de textos escritos es un fenómeno complejo, a diferencia del
lenguaje oral, la escritura requiere instrucción intencionada para que sea
efectivamente adquirida y para que sirva a la realización de diversos
propósitos sociales. Esto se explica por el hecho de que la escritura es una
tecnología, es decir, un conjunto de conocimientos y habilidades elaborados
para manejar algunos problemas de orden práctico. En efecto, la escritura es un
artefacto cultural cuyo dominio requiere de esfuerzo consciente y práctica
constante (Cassany, 1999), que cumple, en gran medida, la unción de
constituirse como un sistema de memoria externa que, a su vez, impacta en el
desarrollo de la cognición humana (Pozo, 2001).
Tener una
buena expresión escrita implica la coordinación de conocimientos y habilidades
muy complejos, hecho que tradicionalmente ha impuesto un reto enorme en su
enseñanza y ha derivado, con demasiada frecuencia, en la fragmentación del
proceso de escritura. Por un lado, se enseña la gramática y por otro las
convenciones de la lengua y, desafortunadamente, se tiende a dejar de lado las
habilidades más complejas, las que tienen mayor peso en la redacción, es decir:
comprender el contexto para identificar a quién se escribe, por qué se le escribe
y determinar cuál es el papel del escritor.
Las
recientes prácticas profesionales de docencia realizadas en la escuela primaria
“Dr. Gustavo Baz Prada” dentro del grupo de quinto grado grupo “A”, después de
haber realizado un diagnóstico el cual me arrojó el siguiente resultado la
dificultad que presentan los alumnos al momento de producir un texto. Para
atender dicha problemática identificada anteriormente se trabajó con la
elaboración de un boletín informativo en base al modelo cognitivo de Flower y
Hayes.
Pero como
bien se sabe existe una clasificación de los distintos tipos de textos que se
puede generar, como bien lo dice Bernárdez (1987):
“Es obvio
que no existe una única tipología, sistemática, y explicita; por el contrario,
en los distintos trabajos referidos al tema podemos encontrar una diversidad de
clasificaciones que toman en cuenta diferentes criterios: funciones del
lenguaje, intencionalidad del emisor, prosa de base, rasgos lingüísticos o
estructurales, efectos pragmáticos, variedades del lenguaje, recursos
estilísticos y retóricos, etcétera.”
Para dejar
en claro la diferencia entre los textos que se producen se hizo una comparación
entre el texto que se obtuvo como producto de la jornada laboral pasada, el
cual fue un anuncio publicitario con el producto de esta jornada, llegando a la
conclusión que son diferentes textos, así como serán diferentes los objetivos
que perseguirá cada uno de ellos.
Dentro de la
propuesta de trabajar mediante este modelo cognitivo la escritura se consideró
como un proceso social y cultural, a la vez que creativo, estratégico y
autorregulado en donde el papel que el docente en formación desempeño fue
fundamental para fortalecer el aprendizaje de los alumnos. Sin embargo,
diversas evaluaciones señalan que frecuentemente las prácticas de escritura
dentro del aula están fragmentadas y suelen dar prioridad a los aspectos
mecánicos, dejando de lado la importancia del para qué, para quién y por qué se
escribe (situación comunicativa).
Según Olson
(citado en Defior, 1996), la escritura cumple tres funciones básicas:
comunicativa, representativa y educativa. La función comunicativa permite a las
personas interactuar y conocer sus ideas, aun cuando hayan pasado varias horas,
meses o tal vez siglos desde que las plasmaron en papel. En otras palabras, el
lenguaje escrito permite trascender las barreras espaciotemporales. En esta
propuesta se destaca la función comunicativa al sugerir que los alumnos
elaboren un boletín informativo que les permita dar información a diversos
integrantes de su comunidad.
Antes de
comenzar con la elaboración del texto se consideró abarcar sobre un tema del
cual conocieran y que se presentará dentro de la comunidad en que se
desenvuelve, la temática que el grupo decidió abracar era en relación al Agua,
a partir de ella los alumnos identificaron ciertas problemáticas que se
presentaban con cierto líquido vital.
En primera
instancia, de acuerdo con el modelo cognitivo se incluyó el problema retorico,
el cual es todo aquello que condiciona la tarea escritural: por qué vamos a
escribir determinado texto, a quién estará dirigido (es decir, quienes los
leerán; esto tiene en cuenta también nuestro rol, y el rol del receptor del
mismo), a través de que canal se difundirá, cuál es el tiempo de entrega que
tenemos (es decir, qué tiempo tenemos para redactar el texto), el tema y el
registro que se deberá utilizar para la redacción.
La escritura
no puede realizarse sin contemplar que uno de los motores que incitan al
escritor a producir un texto, en este caso los alumnos, es qué tan motivados
están para escribir. En este sentido, es importante considerar qué tanto
interés tienen en hacerlo, así como cuáles son las emociones que sienten cuando
abordan la tarea que ellos eligieron o que se les encomendó.
Al momento
de decidir la temática que abordaría el boletín informativo se les hizo la
siguiente interrogante, ¿qué saben acerca del agua?, como respuesta se obtuvo
gran información debido a que los niños realizaron el proceso de memoria a
largo plazo que se maneja dentro del modelo cognitivo.
Flower y
Hayes nos menciona que este subproceso de memoria a largo plazo responde a lo
siguiente:
Incluye todos los conocimientos que hemos ido
adquiriendo a lo largo de la vida. Cuando oímos una palabra, está actúa a modo
de contraseña y abre el camino a nuestra memoria a largo plazo hacia todo el
mundo de palabras o contenidos relacionados con esta. Cuando se nos provee el
tema acerca del cual debemos escribir, en nuestra mente se producen relaciones
con todo aquello que sabemos de este; no obstante, muchas veces esta información
es insuficiente.
Posteriormente
a ello se continuo con la etapa de la planificación donde Flower y Hayes (1980)
nos menciona que “es todo aquello que
hacemos en el momento previo a ponernos a redactar”, y es aquí en donde se
presenta el subproceso de generación de ideas que es aquello que se nos ocurre
que debemos textualizar, en esta parte los alumnos plantearon todo aquello que
deseaban colocar en el contenido del texto, por ejemplo, qué es el agua,
contamin-ación del agua, cuidados que se le debe dar al líquido vital, importancia
del líquido en la vida, etcétera.
Después de
la generación de ideas con la ayuda de un esquema los alumnos dieron paso al
subproceso de ordenar ideas, como bien se sabe toda escritura necesita una
jerarquización, es decir, una separación de las ideas en nucleares y
periféricas, para que el texto sea entendible y este bien redactado.
Al ver que
la información que los alumnos recolectaban en la generación de ideas, se optó
por el acudir al servicio de internet en el cual se puede obtener mucha más
información, para después comenzar con la discriminación de la información.
Después de
ello se comenzó con la etapa de redacción, es decir, llevar todo lo anterior al
papel. Es la escritura propiamente dicha. Para por último continuar con la
etapa de la revisión, la cual es uno de los subprocesos más importantes y, a su
vez, uno de los menos utilizados (erróneamente) por los escritores inexpertos.
En este subproceso se repiensan las ideas y su jerarquización, se relee lo
escrito, se reordena antes de escribir, se revisa para cerciorarse de que todo
lo planteado esté bien redactado.
Por
último, se consideró el publicar los textos con el objetivo de contribuir a la
construcción colectiva del conocimiento, debido a que cuando se publica un artículo
se hace un aporte a la generación del conocimiento. Se contribuye a que los
lectores avancen en un campo especifico. Además de fomentar la educación
continua ya que cuando se escribe un artículo se adquieren y actualizan nuevos
conocimientos producto de la revisión del arte, contribuyendo a la formación
propia y de los lectores. Por lo tanto, la publicación es una herramienta que
facilita la continuidad en los procesos de educación.
Referencias
Cassany, D. (1999).
Construir la escritura. Barcelona: Paidós.
Defior, S. (1996),
Las dificultades de aprendizaje: un enfoque cognoscitivo, Málaga: Aljibe.
Pozo, J. I. (2001).
Humana mente. El mundo, la conciencia y la carne. Madrid. Ediciones Morata.
Hayes J.R. y
Flower L.S. (1980). Escritura de proceso cognitivo: un enfoque
interdisciplinario. Pp 3-30 Hillsdale. N.J.6